domingo, 24 de julio de 2011

It fucking hurts, Amy



Hace ya más de tres años bromeaba con alguien sobre la posibilidad de que Amy Winehouse muriese a los 27 años, se uniese al "Club de los 27" y se convirtiese así en un mito aun mayor de lo que ya lo era para mí. Por una jodida vez, me hubiese encantado equivocarme, pero no.
Ayer llego a mi casa y mi padre me informa de la trágica noticia: "que se ha muerto la cantante esa que te gusta a ti". Inmediatamente, se me viene a la cabeza la bromita del Club de los 27.

Amy me ha acompañado durante mucho tiempo. Back to Black es uno de mis discos favoritos ever. Ese que dura 35 minutos exactos, lo que le dura el colocón, bromeaba también con la misma persona. Ese al que acudo cada vez que necesito rehab de cualquier tipo, que mis lágrimas se sequen solas, o quiera hacer el funky chicken con Mr. Jones. Ese que suena en mi habitación casi siempre antes de partir hacia cualquier local de mala muerte a soltar mi mierda sobre su escenario.
Una parte de mi vida que nunca se irá de mí por mucho que el cuerpecillo de Amy ya no tenga vida y que su prodigiosa voz, muchas veces dañada por el colocón, no vuelva a crear un disco tan maravilloso.

Anoche me emborraché en su honor -cosa que me agradeció seguro- y hoy escribo esta chorrada en esta, nuestra casa. Más no puedo hacer por ella.
Y me dan igual los necios que hoy ridiculizan su muerte comparándola con otras. Claro, es que era una yonki y se lo tiene bien empleado. Que no me jodan. Su hipocresía y demagogia me la paso por el forro de los cojones mientras lloro, a mi manera, a la señorita Winehouse.

See you in another life, sista.
Enlace

miércoles, 18 de mayo de 2011

Spanish Revolution


Venga, no me jodan ahora con las frases hechas. Que si para cambiar al mundo primero tienes que cambiarte a ti mismo, que si debajo de los adoquines está la playa -que Leroy Merlin ya no nos deja, coño- que si imaginación al poder -imaginación para tu literatura y para tu Facebook, no para la revolución- o que si querer es poder -ya eso no significa nada-.

Que si hay que cambiar el mundo, se cambia, joder, a mí me lo van a decir, pero no es hora de moñadas: vamos en serio.
Y no vale solo con llamar fachas a los de Intereconomía cuando vayan a grabarte, que es lo que quieren, joder, que parecemos nuevos; ni tampoco con decir que el bipartidismo es injusto y merecemos algo mejor, que eso ya lo sabemos todos, incluso ellos. Ellos. Ni tampoco con soltar mierdas sobre la Sinde en Twitter, porque descargarte el disco de Alejandro Sanz no es revolución; es una horterada. No, tampoco con escribir una mierda como esta en un blog como este.
Que sí, que yo también acamparía en Sol, pero estoy lejos y además hoy tengo trabajo, para variar.
Arriba, parias de la tierra. Pero vayamos en serio. Que pelearse con la policía ya está muy visto y ya no es tan guay. Vayamos en serio. Por Gandhi, por Lennon, por Chomsky, por Assange, por ti mismo. Vayamos en serio. You say you want a revolution.

Y, espera, que si no pones esto, por lo visto no vale: #yeswecamp #spanishrevolution

sábado, 9 de abril de 2011

Un post de silencio



Amigos, Sasha Grey era mucho más que una simple actriz porno y ya os lo dije en su momento. Es todo un icono de la cultura popular y en Pasotismo Ilustrado somos muy de eso. Por ello, no podíamos dejar pasar la noticia de que se retira del cine para adultos. Sí, os he vuelto a colar uno de mis artículos en Suite. That's me!
No lloramos. Sabemos que a Sasha no le faltará trabajo y podremos seguir disfrutando de ella en otros géneros. En cualquier caso, no podemos evitar que la noticia nos apene un poco. Las artes sexuales de Sasha ahora sólo se disfrutarán en privado y eso es un poco egoísta. La seguimos queriendo anyway.

Nos vemos pronto, Sasha.

La verdadera noticia nefasta de la semana, sin duda, es la muerte de Sidney Lumet. Uno de esos directores que eran historia viva del cine. No soy quien para hacerle un homenaje, así que espero que baste con la mención.
Su última gran película fue Antes que el diablo sepa que has muerto, en 2007. Película que rodó con 83 años pero una lucidez y brillantez aplastantes. Una película donde, a eso que empiezas a empatizar con alguno de los personajes, hace algo para que empieces a odiarlo. No creo que ninguno de ellos esté donde está ahora Sidney.



Hasta siempre, señor Lumet.

lunes, 4 de abril de 2011

Sí, me gusta "Glee". ¡¿Qué pasa?!



Pues sí. Me gusta Glee -gLee, como a mí me gusta escribirlo-.

Desde la aparición de esta serie, no he parado de leer cosas buenas sobre ella. Yo, que no soy un tipo tan facilón como parece y además tengo un poco de fobia a los musicales, me decidí a no verla jamás. Uau, qué rebelde soy, pensé. Y eso me otorgó maneras de crítico destroyer. Sin ser yo nada de eso.
Cierto tiempo después, leí este post de Ruth en La tele que me parió. Como sus opiniones me parecen más que fiables, pensé que tan mal no podía estar y que igual me pasé de rebelde. Aun así no me sentía muy entusiasmado por verla.

Situación, casi un año después: Banshee enciende la tele en su casa. Empieza Glee en FOX. Yo me acuerdo de la entrada de Ruth y le pido que lo deje. Ella accede sin saber qué va a ver. El capítulo comienza y con él mis emociones. ¡Maldita sea! ¿Por qué no la habré visto antes? Y eso que sólo van cinco minutos. Ella no parece tan emocionada. Yo me río mucho y me parece que conozco a los personajes de toda la vida. Sale Jane Lynch y ya me muero de la emoción. Qué crack ella y su personaje. Banshee sigue igual, se hace la dura. El episodio va terminando y, a esas alturas, ya estoy enamorado. Banshee... ella es que no es de mostrar emociones.

Sin reposar lo que acababa de ver, intento mostrarle que esa maldita serie es muy buena. Es una comedia. Pero una comedia con drama e incluso tintes de épica. Los números musicales no son el Santo Grial, pero están bastante bien y los chicos son geniales. Los personajes son reconocibles. Los inadaptados de toda la vida. La chica negra pasada de kilos, el chico empollón y en silla de ruedas, la china rarita, el homosexual blanco de la ira de los musculitos y la chica calladita que pasa su triste vida fantaseando con ser una estrella. Ellos y, cómo no, las animadoras y los jugadores de fútbol guapetes. Sin dejar de lado, faltaría más, al profesor guay y a la entrenadora hijoputesca de las animadoras -uno de los mejores personajes que he visto últimamente, en serio-.
Una serie que no deja de ser la típica serie americana de instituto para ser también algo superior. Una serie que no deja de ser seria para tener el punto exacto de no tomarse en serio a sí misma y reírse de todo. Damn it! Estos americanos son la leche.
Banshee: ella... ella seguía igual.

Total, que nos disponemos a ver la serie desde el principio. Quiero mostrarle que sus prejuicios acerca de gLee son absurdos. Ponemos el primer capítulo y... ¡se ríe! ¡Joder, se está riendo! ¡Y con el segundo! ¡Y el tercero! Y así con todos. Yo sigo enamorado, naturalmente. De la serie, digo.



Así que sí: me encanta gLee, y ni siquiera lo cuento como guilty pleasure; es un placer con todas las letras y nada de culpabilidad.
Y a Banshee también le encanta, que no os engañe.

lunes, 28 de marzo de 2011

Porque yo lo necesitaba



La foto de Natalie de hoy sí que tiene que ver con la entrada.

Para que me entiendan, soy un gran amante del cine. Amante con todas las consecuencias. Devoro casi todo lo que llega a mis ojos. Disfruto muchas cosas y odio otras tantas. Las fobias y las filias son vitales; la objetividad está sobrevalorada. Dicho esto, he de confesar que muy pocas veces disfruto al máximo con una película, me dejo llevar y acabo adorando todo lo que pase en ella.
Nunca olvidaré, porque en gran parte me ha hecho ser lo que soy, la sensación que tuve al ver por primera vez Pulp Fiction, cómo me retorcía en mi asiento pensando que era la jodida -mode Tarantino ON- película definitiva -fucking cool, que diría él cuando no tiene un pie en la boca-; o cómo tuve una erección en el alma, si es que eso es posible, la primera vez que me senté a ver Annie Hall.

Estos son sólo unos ejemplos para explicar que pocas películas me llegan al alma y acaban siendo parte verdadera de mí mismo. Llevaba tiempo necesitando una de ellas y por eso Black Swan -ahí os he colao uno de mis artículos en Suite101, ¡ajá!- es tan buena, porque yo lo necesitaba.

Necesitaba que volviera Aronofsky, ese tipo que nos maravilló con Requiem for a dream y The Wrestler. Y vuelve marcándose un pedazo de drama con tintes de terror psicológico donde no todo es lo que parece y puedes acabar tan loco como los personajes o, a saber, deseando ponerte tutú. Gracias, Darren.
Necesitaba que Natalie Portman hiciese una película. Porque, como dice uno de los comentarios en el artículo de Suite -ya no lo nombro más, por hoy-, ella es capaz de ser la que hace la película, la que lleve todo el peso. Podéis decirme que las últimas -que en realidad son las primeras- de Star Wars no son tan malas, que Garden State y V de Vendetta molan o que en Closer estaba genial. Podéis decirme lo que os dé la gana pero yo necesitaba verla haciendo lo que por fin ha hecho en Black Swan. Gracias, Natalie.
Necesitaba ver a alguien nuevo que mereciese la pena. Y va Darren y se saca de la manga a Mila Kunis. La conocía de su época en That 70's Show, pero, para ser francos, jamás hubiese imaginado que la tipa fuese capaz de hacer una interpretación como la que hace de Lily en esta película. Lily es muy importante en la trama y Mila da sobradamente la talla. Eso dejando a un lado que está tremendamente irresistible. Sexualmente hablando, sí. Gracias, Mila.

Ahora podría hablar de la trama, hacer un estudio comparándola con la decadencia de la sociedad actual -o algo así, que siempre cuela y queda bien- o ponerme a hacer comentarios gafapastas sobre ella. Pero no sirvo para ello, al menos para hacerlo en serio. Así que me limito a decir que Black Swan ya se ha convertido en uno de mis títulos de cabecera y, que por favor, si no lo habéis hecho ya, que la veáis.

Y, si no os gusta, ni se os ocurra decírmelo.

lunes, 21 de marzo de 2011

Nuevos registros, nuevas vidas



Tengo dos cosas que confesar antes de ir al tema: 1) la foto de Natalie no tiene nada que ver con la entrada, cada cual que la mire como quiera. 2) Casi no recuerdo la contraseña para entrar a Blogger.

El caso, amigos míos, es que un humilde servidor ahora tiene otro rincón en la red. Los redactores de Suite101 se han vuelto absolutamente locos y me han dicho que escriba para ellos. Craso error el suyo, lo sé.

Como sé que ahora mismo estáis preguntándoos muchísimas cosas, voy a hacerme a mí mismo una rueda de prensa; en un ejercicio de ego más grande que el culo de Jennifer López y más ridículo que el último single de Jennifer López. Valga siempre la redundancia.
Atentos.

P: ¿De qué vas a escribir ahí, Pasota?

R: Escribiré de lo que me apetezca. En el portal te dan total libertad para escribir de lo que quieras, siempre y cuando te ciñas a su manual de estilo, claro. Aquí tenéis mi perfil, donde también podéis leer mi primer artículo, que ya está publicado. Además ahora puedo decir que soy freelance, que es como muy moderno y siempre queda bien.

P: Ya he leído el artículo y es un coñazo. ¿A qué se debe?

R: Vaya, gracias. Lo que ocurre es que el portal es meramente informativo. Si escribes para ellos, has de ser muy riguroso, no usar un lenguaje coloquial, como hago aquí, no dar mi opinión, como hago aquí, ni usar la ironía, como hago aquí. Por eso es un coñazo, qué se le va a hacer.

P: ¿Te pagan por eso, Pasota?

R: Un poco.

P: Va, ¿cuánto?

R: Que me dejéis.

P: Y este tan maravilloso blog que tan buenos ratos nos ha hecho pasar, ¿va a desaparecer ahora?

R: Llevo un tiempo a otras cosas y el blog está muerto, pero ésta puede ser una buena oportunidad para revivirlo. Me refiero a que para Suite escribiré artículos informativos y objetivos, y aquí puedo explayarme y decir lo que quiera; por lo que -no prometo nada- podría dejar aquí mi opinión sobre lo que escribo en el portal.

P: ¿Qué puedes decirnos de tu relación con Scarlett Johansson?

R: Sólo somos amigos. Vale, confieso que intentó meterse en mi cama en una ocasión, pero le dije que no porque tenía sueño.

Y ya me voy, que mis ruedas de prensa no son tan divertidas como las de Mourinho.

Atentos a sus pantallas, camaradas, nos leeremos. Porque os quiero, hoy y siempre.

martes, 18 de enero de 2011

Pico de oro

Ya me he cansado de decir que no corren buenos tiempos para el Pasotismo Ilustrado. Y, además, con cosas como las que venimos hoy a comentar aquí, tal afirmación sería totalmente absurda.

El señor Ricky Gervais, el inventor de esa maravilla llamada The Office, me ha despertado de mi letargo con este alucinante monólogo nada menos que en la entrega de los Globos de Oro.



In your face.

Sí, en toda la cara de Hollywood. El tipo demuestra ser un pasota de dimensiones bíblicas y suelta lo que le da la gana delante de lo más granado del star system. Naturalmente, ya está vetado para próximas ediciones. Ya lo dice él mismo: ¿Qué pasa? Es que me he cansado de presentar galas.

El año anterior andábamos por aquí hablando de los ganadores de esta misma gala y de sus consecuencias. Este año me da un poco igual. Me lo permitan. De momento no seré el Ángel Martín de la blogosfera y no voy a abandonar el barco, pero poco me queda.
De la gala sólo diré, dejando a un lado la ya comentada maestría del señor Gervais, que el vestido de Natalie Portman me pareció horrendo.

Hasta la próxima, que la habrá.